Bourgogne, la máxima expresión del terroir

por Alejandra Bretón @_alebreton

Para un amante del vino conocer la emblemática región de Bourgogne en Francia es un sueño hecho realidad.

En esta nota, les propongo un paseo con copa y cámara fotográfica en mano, por la tierra del Pinot Noir y el Chardonnay.

La región de Bourgogne se sitúa en el noreste de Francia, a dos horas de París y a una hora de la ciudad de Lyon, abarcando un territorio de 224 kilómetros de norte a sur.

Su geografía no posee grandes alturas, es un paisaje levemente ondulado, que oscila entre los 200 y los 400 metros sobre el nivel del mar.

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Los suelos de Bourgogne están marcados sin excepción por la piedra caliza, que se mezcla en diferentes zonas con fósiles marinos y arcilla, adoptando el nombre de margas. Lo interesante de la caliza es que posee buen drenaje y a la vez puede retener agua para cuando la vid lo necesite.

Francia posee 500 zonas definidas para la producción de vino denominadas AOC (Apelación de Origen Controlado), en las cuales el producto nombrado específicamente puede ser creado y etiquetado bajo métodos de producción estrictamente controlados. Los factores que abarcan las AOC son: las cepas, las técnicas vitícolas, el nivel de alcohol y el estilo de los vinos.

Si bien Bourgogne es la cuarta región vitivinícola de Francia, reúne el mayor porcentaje de AOC (en total 101). Todos los vinos de Bourgogne se inscriben en esta definición, por lo tanto se posicionan en lo alto de la pirámide de calidad del vino francés.

Pero en Bourgogne también existe otro sistema de clasificación de calidad, en función de la categorización de sus viñedos.

En la Edad Media, los monjes cistercienses afincados en la región constataron que viñedos plantados muy cerca entre sí daban vinos completamente diferentes, por lo cual se dedicaron a estudiar el terreno y a proceder a su clasificación.

En términos generales, en lo alto de la pendiente ubicaron muy buenos terrenos y los denominaron Premier Crus, en el tramo medio hallaron excelentes parcelas y las nombraron Grands Crus. En la base, más cerca de los poblados, encontraron viñedos de menor calidad a los anteriores y los nombraron Villages o aldeas.

De esta forma, en Bourgogne nace el concepto de terroir (terruño). Se entiende por terroir, el sentido del lugar expresado en un vino. Puede incluir la interrelación de suelo, condiciones topográficas y climáticas; e incluso variedades de uva, levaduras y las prácticas enológicas utilizadas.

Siglos después, varias regiones de vinos de calidad del mundo se han inspirado en Bourgogne y han comenzado a explorar el concepto de terroir, en pos de encontrar una identidad para sus vinos y así conquistar el paladar del consumidor.

Las cinco regiones dentro de Bourgogne determinadas por sus diferencias de terroir son de norte a sur: Chablis, Côte de Nuits, Côte de Beaune, Côte Chalonnaise y Mâconnais.

En términos de cepas, Bourgogne es la tierra del Pinot Noir y del Chardonnay, y a lo largo de su geografía hay puntos particulares que se especializan en uno u otro cultivo según las características de los suelos.

La Pinot Noir, es una uva tinta de piel fina, muy difícil de cultivar y vinificar. Posee buena acidez y niveles moderados de taninos. Prefiere suelos de piedra caliza, generando vinos ligeramente pigmentados, elegantes y aromáticos. Los aromas primarios consisten en cereza y frutilla, con aromas secundarios de tierra, cuero, violetas y trufas.

Por su parte, la Chardonnay es una uva blanca. También prefiere la caliza y las margas. Los vinos de Chardonnay poseen notas cítricas y a manzana, con aromas secundarios de mantequilla, frutos secos y vainilla.

La Ruta de los Grands Crus

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Los Grand Crus son parcelas tocadas por la varita mágica de la naturaleza. La ruta que lleva su nombre es un itinerario de 60 kilómetros que recorre 51 ciudades y poblados, entre Dijon a Santenay, a través de la Côte d’Or – que se divide en la Côte de Nuits y la Côte de Beaune – y donde están los máximos exponentes de estos vinos.

Nuestro recorrido lo realizamos a fines de octubre, y la postal no pudo ser más hermosa. La época posterior a la vendimia en el hemisferio norte, nos muestra una Bourgogne con follaje en tonos de amarillo y ocre. Es el momento previo a que los viñedos comiencen su merecido reposo luego de haber dado lo mejor de sí.

El clima se presentó templado, con noches frescas y mañana neblinosas, con algunas lloviznas, aunque también supimos disfrutar de sol brillante.

Côte de Nuits

Aquí predomina el Pinot Noir y los vinos tintos de esta variedad.

Es la parte de la Cote d’Or más cercana a la ciudad de Dijon. La zona es pequeña y se puede recorrer fácilmente en vehículo. En los extremos se encuentran las poblaciones menos privilegiadas: Marsanny y Fixin en el norte, Nuits, Comblanchien y Corgoloin en el sur.

En el centro están los grandes nombres: Gevrey-Chambertin, Morey-Saint-Denis, Chambolle-Musigny, Flagey-Échezeneaux, Vosne-Romanée. Los pueblos y viñedos se ven interrumpidos por pequeños valles denominados combes, donde la orientación de las viñas cambia del este al sur.

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La propiedad de Romanée-Conti goza de un prestigio de culto, por su exigencia con la calidad. Es el Grand Cru más famoso.

Le Clos de Vougeot

Son 50 hectáreas y 60 áreas cercadas por un muro de kilómetros de longitud. Es el mayor Grand Cru de Bourgogne.

Esta antigua finca fue propiedad de los monjes cistercienses hasta la Revolución Francesa. Desde 1944, ha sido el hogar de la Cofradía des Chevaliers du Tastevin, que cuenta con unos 12.000 miembros.

La Cofradía realiza regularmente sus banquetes en el castillo, para celebrar los vinos de la región y perpetuar una tradición de hospitalidad y generosidad.

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Côte de Beaune

La extensión de viñedo de Côte de Beaune casi duplica la de Côte de Nuits. Si bien se encuentran tintos de Pinot Noir, son los blancos de Chardonnay los que prestigian más la zona.

Corton es el Grand Cru más importante en extensión, Montrachet es el de mayor prestigio. También el Corton-Charlemagne blanco, y los Village y Premier Crus de Puligny, Chassange y Meursault son muy estimados.

La ciudad de Beaune tiene un carácter medieval y es muy pintoresca de caminar. En su arquitectura destacan los techos de tejas esmaltadas de colores.

Una parada obligada es el Hospicio de Beaune donde se realiza la subasta anual de vinos desde 1859. El evento se realiza el tercer domingo de noviembre de cada año

Frente al Hospicio hay una tienda donde uno puede adquirir vinos de toda Bourgogne, libros y un sin fin de gadgets para enófilos.

En esta ciudad también tuvimos la oportunidad de visitar una de las bodegas emblemáticas.

Bouchard Père & Fils

Fundada en 1731, es uno de los establecimientos más antiguos en Bourgogne, perpetuando la tradición de más de 280 años y 9 generaciones.

El origen de la empresa Bourchard no fue precisamente el vino sino el negocio textil hasta que en 1775, Joseph Bouchard adquirió sus primeros viñedos de Volnay en el famoso climat “Les Caillerets” y comenzó a desarrollar las explotaciones de viñedo de la familia.

Después de la Revolución Francesa, cuando los bienes pertenecientes al clero y la nobleza fueron confiscados y puestos a la venta, Bouchard volvió a extender sus dominios adquiriendo el famoso “Beaune Grèves Vigne de l’Enfant Jesús”.

A lo largo de los siglos XIX y XX continuaron anexando diferentes terroirs convirtiéndose en el mayor dominio en la Côte d’Or. Hoy la finca cuenta con 130 hectáreas de viñedos, de las cuales 12 están clasificados Grand Cru y 74 clasificados como Premier Cru.

Entre ellos se incluyen una serie de prestigiosas denominaciones: Montrachet, Corton-Charlemagne, Beaune Grèves Vignes de l’Enfant Jésus, Bonnes-Mares, Meursault Perrières.

En 1820 Bernard Bouchard adquirió el Château de Beaune, una antigua fortaleza construida en el siglo XV por el rey Luis XI. Cuatro de las cinco torres originales de la fortaleza, así como partes de las murallas, siguen en pie hoy en día.

Este castillo posee cavas de 10 metros de profundidad en la roca, proporcionando las condiciones de almacenamiento ideales para los Grands Crus.

También albergan una colección única de más de 2.000 botellas del siglo XIX. Un legado histórico de valor incalculable, como su icono más antiguo, un Meursault Charmes 1846, que según dicen aún conserva su brillo.

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En la oportunidad degustamos una exquisita selección de siete vinos blancos y seis vinos tintos, regionales, Villages, Premier y Grands Crus, que nos permitió apreciar ampliamente las diferencias de terroir.

Los blancos degustados fueron: Chablis Premier Cru Vaillons 2013 Domaine William Fèvre, Bourgogne Chardonnay Reserve 2014, Pouilly-Fuissé 2014, Meursault Les Clous 2013, Meursault Genevrières 2013, Beaune Du Château Premier Cru 2013 y Corton-Charlemagne 2012.

En cuanto a los tintos incluyó: Bourgogne Pinot Noir Reserve 2014, Fleurie La Reserve 2013 Villa Ponciago (Beaujolais), Beaune Du Château Premier Cru 2012, Gevrey-Chambertin 2013, Beaune Grèves Vigne de L’Enfant Jesus 2013 y Le Corton 2012.

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La propiedad tiene una tienda y sala de degustación abierta al público a la cual se puede asistir sin reserva previa.

La buena noticia es que tenemos la oportunidad de encontrar vinos de Bouchard en nuestras latitudes.

Mâconnais

Las formaciones rocosas de Solutré y Vergisson compuestas de piedra caliza son elementos clave del Mâconnais.

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Si bien esta zona no posee ni Premier ni Grands Crus, los vinos de la AOC Poully Fuissé han ganado mucho prestigio a nivel internacional.

En nuestra recorrida tuvimos la oportunidad de visitar Château-Fuissé, justamente uno de los establecimientos que espera poder lograr denominaciones de Grands Crus en algún momento.

Cultivan la Chardonnay en viñedos de diferentes terroir. Son vinos frescos y minerales, donde el uso del roble es moderado para mantener el carácter.

Desde su origen, en 1862, pertenece a la familia Vincent, y ya van cinco generaciones que se dedican a hacer vinos. Fuimos atendidos por sus propios dueños, un verdadero placer.

La visita incluyó recorrida por los viñedos, bodega y la degustación de siete vinos blancos de Chardonnay, la especialidad de la casa: Saint Verán Château de Fuissé 2013, Pouilly-Fuissé Marie-Antoinette 2013, Pouilly-Fuissé Les Combettes 2013, Pouilly-Fuissé Le Clos 2013, Pouilly-Fuissé Les Brûlés 2013, Pouilly-Fuissé Tête de Cru 2012 y Pouilly-Fuissé Vieilles Vignes 2013.

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Los Chardonnay probados aquí fueron una grata sorpresa, y los precios muy adecuados. Lamentablemente, es difícil sino imposible encontrar estos vinos en nuestros países.

Bourgogne no se agota en una primera visita, hay mucho territorio por recorrer y mucho vino para probar. Deseamos regresar pronto, mientras para amenizar la espera iremos descorchando algunos de los tesoros que viajaron en la maleta. Santé!

Nota: Artículo originalmente publicado en la Revista Dine Out Asunción Nro. 11 (2015), pág. 90-97.

 

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Jaume Sordè dice:

    Excelente articulo de la Borgoňa… Hemos revivido la estancia de toda la familia por esta region hace unos años . Gratos recuerdos y grandes vinos degustados. Muchas ganas de volver a este terroir y recordar la hospitalidad de sus gentes. Bravo al articulista !!!!!
    Un brindis desde Barcelona.

    Le gusta a 1 persona

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